miércoles, 2 de marzo de 2011
solía salir por mi ventana y volar al mar,
levantarme cada mañana y pintar mis dias de mil colores,
reventar en una carcajada, inmediata, auténtica, redonda.
solía acariciar las pelusas de la alfombra con un te meditabundo,
casi romántico,
también atrapaba las palabras olvidadas de la gente que camina descuidada,
fotografiaba a cada instante tus ojos de neón,
tus inquietudes rizadas con suavidad
en un movimiento ondulante que desaparecía al verme,
corríamos entre las luces y los destellos de la noche,
solíamos ser dos.
Ahora en la penumbra de esta casa olvidada,
mi cuerpo olvidado reclama el derecho a permanecer,
que la materia pretérita prolongue su vida
y mis dolores y desvaríos se fuguen en un gemido caótico, sincero.
Mañana saldré por la ventana,
por ese cuadradito en que apenas entraría mi cuerpo,
las carcajadas, los colores, las palabras olvidadas
volverán a compartir mi pequeño mundo azul.
Por ahora, cierro los ojos y duermo.
(soportando un dolor de guata)
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