martes, 1 de diciembre de 2015

las sombras viven de noche:
cuando el sol se va y los seres de tres dimensiones le pierden el rastro, se van a vivir la vida de los seres que quedaron al lugar iluminado en su vida de dos dimensiones, viven entre el mundo cúbico y la sorpresa de la noche que llega y con ello su partida. En un intento de sobrevivir, deben correr y llegar a la espera del sol que nace en otro lugar del planeta, la mayoría lo logra, en especial los que han conservado la sutil manera de seguir los mismos caminos, pero hay desafortunadas sombras que en la exploración se alejan, se pierden y con ello alguien muere a la espera de su sombra. Perdí.
Lo que dejó la sobremesa de anoche.
ideavaga sobre las sombras entre el alcohol
las sombras viven de noche: cuando el sol se va y los seres de tres dimensiones le pierden el rastro, se van a vivir la vida de los seres que quedaron al lugar iluminado en su vida de dos dimensiones, viven entre el mundo cúbico y la sorpresa de la noche que llega y con ello su partida. En un intento de sobrevivir, deben correr y llegar a la espera del sol que nace en otro lugar del planeta, la mayoría lo logra, en especial los que han conservado la sutil manera de seguir los mismos caminos, pero hay desafortunadas sombras que en la exploración se alejan, se pierden y con ello alguien muere a la espera de su sombra. Perdí.

lunes, 12 de octubre de 2015

No me decidía en los caminos, llegaba  las esquinas y ahí me quedaba, parada, pensando hacia dónde virar, seguir derecho o atravesar la calle, nada me detenía y nada me impulsaba a seguir. Lo inevitable pasó y quien quiera que sea que haya sido testigo- fue la casualidad o el destino, no entraré en discusiones - sin lugar a dudas fue un afortunado transeúnte. Cuando por fin pude elegir, seguí mi camino como si no hubiera pasado nada, como si esos diez años esperando en esa esquina no hubiesen pasado. Claro que mi cuerpo había cambiado junto con mis pensamientos o al revés, había disminuido para dejarle espacio a la mente que sin duda pesaba más por esos días, en fin, la algarabía de la multitud quedó en silencio cuando di ese paso, en realidad, no se si hubo testigos, gente ni ruido, si ese silencio de la ciudad que se confunde entre los monótonos sonidos que emanan las máquinas, personas-máquinas, máquinas-personas. Llegará el día en que me detenga de nuevo, serán un par de años o días, no se sabe, hay que detener el paso cuando el alma exige un respiro.