jueves, 17 de noviembre de 2011
Les voy a hablar de escupos y secreciones:
No se me van las palabras en convertir revoluciones en arpegios mal armados, sin armas ni melodías.
Vengo a borrar la miseria y la tontería, a enraizarlos a la tierra y olvidar que el cielo es una gran mentira.
A hacerles saber que las cosas suceden indeterminadamente, que no existe un orden establecido, ni menos conocimientos sucesivos a la partes en su conjunto.
Mis cátedras no serán de corpúsculos, ni átomos, ni núcleos de centros sin voz.
No los voy a convencer de la curvatura de la tierra, ni de mis curvas ajenas.
Tampoco de geografía de mapas olvidados, o mares secos de abundancia de sequía.
Ni de agua, ni de nieve, nube, frío, polos...ser.
sábado, 5 de noviembre de 2011
Esa brutalidad nunca enseñará nada.
Si pululas y se va tu vida descascaras con ironía los centros de mi anatomía.
Con los ruidos lastimosos y el frío insoportable colándose por la ventana mal cerrada
espero el aullido que dará la señal para empezar la carrera
buscando redimir verdades incompletas,
no tan verdades para esta realidad.
Con ese inconsciente que adora y que muerde,
ese insensato y vulgar malhechor de reflexiones,
esa persona anónima que toca a mi puerta
y aunque ya este abierta,
se aleja dejando notas en lugares insospechados,
ese sujeto con el que pretendo hablar
no tiene ni una pizca de humano.
Creo que por la noches toma figuras en sueños
pero no pretendería amarrarlos a este espacio
se perdería el sentido de lo creado.
Y si se calla la existencia de ese aullido?
Si me dispongo a estrechar mi mano sobre el tripulante de esos sueños?
Caerían pedacitos de bocado sobre mi mente.
Que no piensa mas que en guardar esos sentidos.
Responderías a mis aullidos esta noche?
No dependo de tu voz.
Pero me cuelo a ella en suspiros suspendidos.
No dependo de tus manos.
Pero me amarro a ellas con un hilo infinito.
Callarías la amargura de todo esto que se ha creado?
No podría pensar en otra cosa, ya no basta con pensar.
Basta con las acciones que me llevan a no-actuar
a escuchar esos aullidos que no distingo
esas risas que no veo
esos quejidos que sobrepasan los límites de lo onírico.
Los breves instantes acariciados por la franela.
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