sábado, 29 de octubre de 2011
no hay
Saldría reptando
a descoser tus murullas tan altas.
No me resigno a imaginar que hay en ese país lejano.
Son hatajos de sentimientos.
Soy fatimí.
Soy invisible y elástica.
Los movimientos harán caer las celosías.
Y tu mirada no se cruzará con la mía.
No será el azar, ni alguna mezcla en particular.
Sólo veré tu rostro pálido y prohibido.
Cómo tañes melodías de tiempos juglares.
Eres hombre pétreo, en tu páramo descubierto.
sábado, 22 de octubre de 2011
una te, una noche, una palabra
Desgasta sus uñas y con espanto grita, se acobarda frente a los hombres.
Ocho bolsitas de té, bastan para pensar en sí misma y descorrer la levedad de tus mentiras explotadas.
Mientras cuece las verduras, los manojos de modestia llevan como una brújula sus siguientes pensamientos.
Mira a ese holgazán, boquiabierto y testarudo.
Desliza el paño sobre los muebles y mira la televisión, que mira a la gente ocupada, que mira otra gente que disfruta lo existente.
Rellena los frascos de farmacia con recelo y prejuicios de estos tiempos que viven y aceptan sin juez las ideas que nacen volátiles de este laboratorio social.
Con el estómago inservible y los labios palpitantes, revuelve el caldo que dará a sus enemigos en la misma mesa.
Sale al balcón, mira la ciudad, ve los espíritus que han envejecido tardíamente.
Y junto a ese paredón olvidado, frente a la única víctima de su propio veneno, y matando de a poco a fuego lento, hierve la última taza, de la última noche, donde dirá la última palabra.
y piensa ¿de qué sirve... si estas entrañas se aferran a los segundos y los segundos no son contigo? ¿de qué sirve... si estas análogas virtudes que decoro se quiebran con los santos y el pudor? ¿si lo que me queda de tus manos no son más que ropas de espacios remotos y que atraviesan un momento por esta estación? ¿de qué sirve, si paseo diariamente por el límite de tu ocaso?
Suelta una carcajada seguida de un suspiro, corta el silencio de una noche eterna y de mal gusto.
Eleva su cuerpo, descapulla las ideas y huye con el enjambre de horas que ha perdido el día, como prófuga de un crimen imperdonable que no ha cometido.
Corre con la inocencia a cuestas y nuevamente comienza la marcha contra la porquería que inunda su hogar.
Ella... con el último té, de esta última noche, sin decir la última palabra.
jueves, 13 de octubre de 2011
mi vida anerofita
No tengo tiempo ni espanto, ni un fusil que empuñar en tu defensa, o caídas que demuestren debilidades, ni penas que contarles a los muertos. No tengo el calor entre mis piernas que te cuide en las noches serenas, no tengo fe ni creencias que te mantengan estoico ante la desgracia o la indiferencia, te presento un cuepro asimétrico y estampado en dudas, te presento una rebelión frente a la hostia y el cáliz, un hastío pálido y demacrado, un desorden permamente de pensamientos sin sentidos, te presento la desarmonía de mis sonidos y mi lengua escupiendo prosa vulgar.
No tengo una posición frente a la gente, ni juegos enfermos de los que colgar estas palabras, ni divisiones de ideas energéticas que se puedan cruzar con las tuyas, no tengo especies bajo mi guardia, ni miradas, ni sonrisas, ni suspiros, no tengo gestos que evitar dentro de esta pieza, ni cobranzas sentadas en la espera. Solo tengo una porción de carne y huesos que entrego cada día al día y un corazón de nueve ángulos, que deja de latir en esa sala. Te presento mi dedos envueltos en polvo blanco y dulce, te me presento bourbon y nicotina, y aventuras por mi continente, mis costas sin límites de sueños. Solo participo en una noche envuelta en miedos a pequeñas criaturas y una esperanza herbácea en países encantados.
martes, 4 de octubre de 2011
donde tu o yo,
nos encontrábamos desaparecidos
con risas de hastío y perdidos en la insolencia
somos tres?
tu o yo?
emanaba el olor a limpio o a suelo, ya no sé.
Y por encima de nosotros o por debajo,
la palidez de los tubos fluorescentes.
tu o yo?
los gritos del amante fatigado,
los maullidos de medianoche,
los disparos desde lo profundo.
tu olor, mi sed, su desfallecimiento.
la palidez de los tubos fluorescentes.
tu o yo?
los gritos del amante fatigado,
los maullidos de medianoche,
los disparos desde lo profundo.
tu olor, mi sed, su desfallecimiento.
eramos tres?
tu o yo?
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