un ojo apoyado en la almohada con el otro mirando la pared,
sobre ella un piano y ojos grandes de amor de un hombre grande de amor,
semillas, hongos y un cajón peruano.
en la pared... olor a arroz con zanahoria y guisos de verduritas, algas y huídas.
en la pared, constelaciones y un soplo de humo que se lleva el sueño.
en esta hora que no hay silencio - aquí nunca hay silencio- miro con un ojo la pared.
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