Vamos a contradecirnos y contarnos los secretos.
Vivamos en un cuerpo,
el primer cuerpo que encontremos
y que no pase ni un día en que no...
Ya pasó.
Volvamos a mirar esas caras descoloridas y aplanadas que fundieron nuestra historia.
Recortemos las ficciones de esos rasgos imaginados.
Versemos cada madrugada como si fuera un consuelo.
Confundámonos entre la molestia que produce un beso desganado.
Miremos de costado esos rincones invisibles que tienen tu olor.
Imaginemos cada día un motivo para cocinar:
Lava las frutillas, están fresquitas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario