cuando
se extingue el añil
En la llamada erosionada de tu garganta.
Incesante el ruido inarticulado
buscaba salir a la superficie.
Los rastrojos de la estación cubrían el paisaje.
Y desde la vieja torre, miraba perpleja,
me sentía dentro de tu aliento, tierna.
Pero ese suspiro insano
que roía muy cerca del corazón,
baleaba el alma con cincuenta tiros,
y los gritos de tu garganta,
no eran mas que murmullos...
apagados.
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