domingo, 11 de diciembre de 2011
informes de errores -no enviar
te he hecho una pregunta! - gritó deseperado
Mientrasnos movíamos rápidamente por entre las oficinas. Él asumió el regaño y yo tampoco me detuve a preguntar por qué lo retaba de tal manera y mientras el señor hablaba a gritos corríamos por las escaleras. Él sentado en su silla, no movió ni un pelo cuando nos vio arrancar entre los remolinos de sus gritos, murmullos cuando salíamos del edificio, silencios cuando estábamos a cuadras de aquella ventana por donde se podía ver con un rostro intratable, -para quienes lo notaran- gruñendo con sonsonetes desde la garganta. Un auto mareante pasó a 100 por hora frente a nuestra huida, en ese momento rompimos en risas con miendo de aquel señor, que habíamos dejado por nuestra carrera. Mi memoria engañaba un poco a mis sentidos.
No sé por qué corrí - pensé. Sentía y veía a través de las persianas rojas, blancas y amarillas, que no terminaba el día. Las luces seguían encendidas y sólo caminaba, corríamos a veces cuando nos volvía el temor de aquella imagen de aquel señor. Las luces seguían brillando y reconocí la ventana de mi padre. No sabía si entrar, no me sentía capaz, era todo confuso para entender las razones.
Me estaban esperando y él también esperaba a que yo decidiera entrar de un sola vez. Pero al pasar de los minutos, sentí que ya no pertenecía a ese lugar. Mientras una vecina ruidosa vociferaba ¡odio a los borrachos!¡cuando dejes esa botella vuelvo a dormir y si no paras te demando! atravesaba el césped de su antejardín dando pisotones de rabia y desconsuelo.
Corrimos otra vez.
Por las canchas con niños de rodillas peladas, atravesamos el parque hasta llegar a una llave de agua. Después de 2 horas de escape y aunque todavía no sabía de qué corría nos arrodillamos de cansancio y me decidí a preguntar jadeante,- ¿ por qué arrancamos?
No lo sé -me respondió.
¿por qué corrimos después?
Tampoco lo sé
Bueno... toma tiempo entender algunas cosas - le dije como si estuviera entregando mi mayor sabiduría.
Me dijo después de horas de silencio - porque estabas en mi camino.
Volvimos y me dejó fuera de la ventana de mi padre, que seguía con las luces encendidas a pesar de la hora. No volví a esucharlo nunca mas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario