viernes, 23 de diciembre de 2011
me gustó el olor y la espera de esta tarde, me gustaron esas manos curtidas, con venas azules y con relieves como ríos profundos, infinitos. Las conversaciones de los niños que no entienden mucho que pasa allá afuera y de los adultos que no entienden mas que ellos. Me gustan esos señores que están a la espera de los buses en las bancas de sus casas y que miran expectantes de ver a alguien conocido para levantarle la mano, hacerle el guiño al sombrero y seguir con esos diálogos-pensamientos con sus vecinos que han hecho el mismo guiño, saludando a la misma gente. Me gusta encontrarme con el taller de bicicletas y el cartel en el negocio de al lado "No apoyar bicicletas, Gracias". Me gusta caminar y encontrar olor a incendio, reirme por dentro pensando -ojalá no sea donde manolo- y caminar por las calles, como si no importara la ley, entre los autos. Me gusta llegar a la reja de lo que intenta ser mi casa, tocar el timbre, respirar, entrar y que Janis salte, ladre y se sacuda junto a mis pies. Me gustó verme con un nudo en la garganta por tantas horas haciendo poemas que nunca vas a leer... Pensar, sentir, recordar.
Hoy saldré a bailar, y aunque se que a cambio de smooth, tendré una ranchera, no tendré política ni problemas... Hoy voy a reir y hacer un salud por todas esas cosas que me gustaron hoy. Haré un salud por tí, por tus risas nerviosas. Por mí y mis verguenzas. Por lo que queda que me guste... y por volver a casa, el domingo por la noche.
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